El autorretrato de otros (por Ticio Escobar)

Javi Joven, artista español que ha trabajado en Paraguay durante un año, expone obras suyas simultáneamente en el Centro Cultural de España Juan de Salazar y en el Centro de Artes Visuales/Museo del Barro[1]. Este artículo se refiere a esa doble muestra, cuyas partes se complementan y se confrontan entre sí: ambas recogen miradas intensas sobre aspectos complicados del Paraguay. (…)

 

El nombre de la muestra, “Yvy Marane`ÿ, un desplazamiento estético a Bañado Sur”, plantea de entrada la complejidad de una situación que se resiste a ser considerada desde un solo lugar. El término Yvy Marane`ÿ, ya se sabe, designa la Tierra sin Mal de los guaraní, una figura inquietante que fuerza en nuestro país a pensar el camino del sentido en situaciones casi siempre marcadas por la desesperanza. Ese término, intenso de por sí, se complica más cuando es relacionado con el Bañado Sur, lugar excluido no sólo de la consideración pública, sino de la mirada, de la conciencia urbana: un lugar que la ciudad no quiere reconocer, que aparece borrado en los proyectos municipales y en los mapas. El lugar desechado de la ciudad: el lugar de sus desechos.

Una Tierra-de-males, dice Melià. ¿Cómo pensar el territorio nuevo, el yvy pyahu de los guaraní, desde un deslugar, despojado de titulación efectiva, carente del derecho al suelo, vaciado de paisaje y horizonte? La pregunta nos compromete porque, en cierto sentido, el Bañado Sur es una metáfora del país, de casi todo el país, por lo menos.

Hay maneras de revertir las adversidades de la tierra, de aventar la condena del suelo. Una de ellas, la que trabaja el expositor, está constituido por los oficios del arte, que permiten desplazar imaginariamente cualquier lugar. Y pueden del vacío, espacio: abrir en él el puesto de la diferencia: hacer del no-lugar un lugar otro. Ese trabajo implica una apuesta poética: una refundación del sitio desde el rodeo de sus propios silencios: de sus expectativas calladas, de sus sueños postergados, de lo omitido que exige una forma, una palabra nueva.

El artista viene de afuera, de España, se acerca a ese lugar, se instala en él y se compromete con su gente. Con la espera del yvy pyahu, que deberá ser localizado y conquistado; construido. Por todos. El artista que viene de afuera tiene una manera de habitar por un momento ese mundo ajeno y compartir la espera del acontecimiento. La poesía tiende un puente breve conservando las diferencias. Uno puede transitar la tierra marginada y entrever en ella un indicio del Yvy Marane`ÿ, el territorio cuyo contorno inalcanzable hace coincidir los deseos y cruzar las miradas.

Por eso, el artista puede desplazarse de su propio lugar y retratar a los otros desplazados del suyo. Retrata, dice, personas marginadas, no personajes marginales. Las operaciones del arte pueden anticipar momentos que el mero registro sociológico o la información documental no pueden entrever. Así, los habitantes del Bañado Sur no son vistos solo desde la carencia, sino desde el proyecto: la identidad popular no se constituye tanto desde la exclusión como desde la afirmación de la diferencia, marcada, por cierto, con esa exclusión.

Los hombres y mujeres fotografiados por Javi Joven posan según ellos mismos se autoimaginan. Y son pintados en espacios blancos, borrados sus contextos aparentes, recalcado el lugar abierto –desenfocado a veces- que funda la imagen. Se muestran erguidos y ligeramente estilizados, en posición oferente y frontal. En cierto sentido, como se presentan las figuras de la imaginería popular –religiosa básicamente-, que detienen el movimiento (i)rreal de actitudes y ropajes y presentan figuras sosegadas y esenciales, esquemáticas, verticales, de frente siempre, despojadas de cualquier detalle o actitud que interfiera la pura postración de una presencia marcada; desplazada.

 

 

Ticio Escobar.

Crítico de arte.

Diario Última Hora

(Suplemento Correo, págs.6-7)

Asunción, Paraguay.

Sábado 26 de agosto de 2006.

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