Retrato del artista seducido (2010)

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“En el desdoblamiento de la personalidad, la verdadera desgracia consiste, en el fondo, en no poder jamás desdoblarse de verdad: quien es acosado por el doble no tiene doble. Para la asunción del yo por parte del yo debe darse como condición fundamental el renunciamiento al doble, el abandono del proyecto de hacer que el yo capte al yo en una contradictoria duplicación de lo único: de ahí que el éxito psicológico del autorretrato, en el pintor, implique el abandono del autorretrato mismo (…)”

Rosset, Clément: Lo real y su doble. Barcelona, Tusquets, 1993, p.85.

“El rostro es un desvelamiento, incompleto y pasajero, de la persona (…). Nadie ha visto nunca directamente su propia cara; uno no puede conocerla más que con la ayuda de un espejo y por imagen. El rostro no es pues para uno, es para el otro, es para Dios; es el lenguaje silencioso. (…) Para comprender un semblante se precisa lentitud, paciencia, respeto y amor.  Analizar un rostro sin amarlo es envilecerlo; es destruirlo, asesinarlo; es hacer una vivisección. El rostro es el símbolo de lo que hay de divino en el hombre.”

Chevalier, Jean y Gheerbrant, Alain: Diccionario de los símbolos. Barcelona, Herder, 2007, p.495

Retrato del artista seducido

por Javier Joven

El proyecto “Retrato del artista seducido” pretende ser una reflexión acerca de la faceta frívola y superficial del mundo que rodea al arte, a través de pinturas (óleos y acrílicos) cuyo aspecto se hibrida con lo fotográfico, que muestran y ocultan a un tiempo las apariencias jugando con la elipsis icónica. Partiendo de un relato autobiográfico fragmentado en imágenes (como la obra de Joyce que inspira el proyecto), el arte refleja al arte en clave irónica: se trata de una obra que, a través de un juego de espejos , pone el metalenguaje al servicio de un realismo que es tan “técnico” como “conceptual” . La pintura-imagen-reflejo, deliberadamente “aséptica”, pasa a constituir, de este modo, un artefacto que alude a un discurso crítico, más allá de la apariencia. El título de la exposición se inspira en la obra literaria que Joyce nombró Retrato del artista adolescente . Se trata, pues, de una obra de carácter narrativo, que comparte con el texto citado el sesgo autobiográfico y la exposición de los avatares del protagonista de un modo libre y aparentemente inconexo. La obra de Joyce despliega, en forma de stream of consciousness, diversos recuerdos a través de su álter ego Stephen Dedalus, por lo que en ella aparecen muchos eventos basados en la vida real del escritor. También se recurre a la tercera persona narrativa y se da una evolución formal coincidente con las sucesivas etapas de la vida del protagonista. Estos aspectos estilísticos han sido tenidos en cuenta a la hora de “programar” la narratividad de nuestro Retrato del artista seducido: las imágenes que surgen del proyecto plantean un mosaico azaroso de vivencias de su propio autor, están relacionadas con el mundo del arte y ofrecen una conexión entre el contenido aludido y su plasmación pictórica. Las imágenes de Retrato del artista seducido hacen referencia, en su mayor parte, a fiestas celebradas con motivo de exposiciones de arte : son “retales” del ambiente que propicia el vernissage . Se trata de aproximaciones a aspectos tangenciales al arte en su sentido profundo, que hablan del “envoltorio social” de la obra. De este modo, como decíamos, las obras juegan un papel de espejo múltiple con respecto a sí mismas: retratan los acontecimientos que les esperan en el marco de su futura exhibición.

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