Publicación de «Un mural para Miguel Catalán. Innovación e inclusión a través del arte y la memoria científica»

Recientemente se ha publicado el volumen Innovación pedagógica e inclusión educativa. Transformando el aula para el siglo XXI, coordinado por Pablo Usán Supervía, Carlos Salavera Bordás y Eva Urbón Ladrero>, dentro del cual participo con el capítulo «Un mural para Miguel Catalán. Innovación e inclusión a través del arte y la memoria científica» (pp. 150-157).

El texto recoge la experiencia desarrollada en el IES Miguel Catalán a través de un proyecto mural colaborativo concebido como una herramienta de innovación educativa, participación comunitaria y construcción de memoria colectiva. Más allá de la intervención artística en sí misma, la propuesta pretendía reflexionar sobre el papel que pueden desempeñar las imágenes en la construcción de la identidad de los espacios educativos y en la transmisión de valores compartidos.

El proyecto partía de una idea sencilla: entender el arte no únicamente como un contenido curricular, sino también como una metodología capaz de generar vínculos entre distintas disciplinas del conocimiento. La memoria científica, la historia del centro, la creatividad, el trabajo cooperativo y la apropiación simbólica de los espacios escolares se integraron en un proceso común de investigación y creación.

Uno de los aspectos más enriquecedores de la experiencia fue comprobar cómo el alumnado asumía progresivamente un papel activo en la construcción del proyecto. El mural dejó de ser una simple intervención estética para convertirse en un espacio de diálogo, reflexión y participación colectiva.

La publicación de este capítulo me ha permitido volver sobre aquella experiencia con cierta distancia crítica y analizar algunos de los aprendizajes que surgieron durante el proceso. Entre ellos, la convicción de que el arte puede actuar como un lenguaje transversal capaz de conectar conocimiento, emoción, memoria y comunidad.

También ha sido una oportunidad para constatar algo que me acompaña desde hace tiempo: muchas de las preguntas que históricamente he explorado desde la práctica artística continúan desarrollándose hoy en contextos educativos. La identidad, la representación, la construcción de relatos colectivos o la capacidad transformadora de las imágenes siguen presentes, aunque adopten formatos diferentes.

En un momento en que la educación afronta retos especialmente complejos, sigo creyendo que el arte constituye una herramienta privilegiada para fomentar la creatividad, el pensamiento crítico, la empatía y la participación activa del alumnado. Este capítulo nace precisamente de esa convicción.


Javier Joven Araus (2025), «Un mural para Miguel Catalán. Innovación e inclusión a través del arte y la memoria científica», en Pablo Usán Supervía, Carlos Salavera Bordás y Eva Urbón Ladrero (coords.), Innovación pedagógica e inclusión educativa. Transformando el aula para el siglo XXI. Pregunta Ediciones.

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